Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas. Mostrar todas las entradas

11 de junio de 2019

Entrevista a Mimi Almita (sobre levantarse a las 5 am): "Lo importante no es si te despiertas a las 5, a las 6 o a las 3 de la mañana, sino la intención de encontrar ese tiempo para ti misma"

A finales del mes de abril comencé a adquirir el hábito de levantarme antes de mi hora habitual. Lo hice por dos cuestiones: primero, porque me daba la sensación de que, trabajando en casa, no aprovechaba bien el tiempo; y, segundo, porque necesitaba hacer hueco para esas cosas que siempre dejamos para otro momento (especialmente el ejercicio).

En esos días también estuve leyendo el libro Qué hace la gente exitosa antes del desayuno, de Laura Vanderkam y recogí frases interesantes como: “Antes de que el resto esté desayunando, la gente más exitosa ya se anotó victorias cotidianas que le ayudan a acercarse a la vida que quiere tener”. Pero, ¿qué hora es "antes del desayuno"? El libro no fija una hora en concreto, aunque, por los casos prácticos, pude intuir que estaríamos hablando de entre las 5 y las 5:30 horas.

Desde luego, en ese momento, no estaba preparada para despertarme a las 5 de la mañana y terminé por programar mi despertador a las 7 am. Los primeros días mi cuerpo ofreció bastante resistencia, pero la clave a por qué sucedía esto me la dio Enfermero Morfeo en una entrevista que le hice hace unas semanas: no estaba durmiendo lo suficiente.

El factor psicológico también influye muchísimo. La manera en la que te motivas para despertarte es fundamental y dar valor a las actividades por las que haces ese esfuerzo es un requisito para que las sábanas dejen de pesar. Si, además, estás rodeada de gente que hace lo mismo que tú, ya tienes mucho ganado. Y, gracias a Instagram, creamos un grupo de chicas que seguimos apoyándonos para conseguir nuestro propósito de madrugar.

Con todo esto, aún me quedaban algunas dudas que quise que me respondiera Mimi Almita, la reina de la organización slow en Instagram. Ella se levanta diariamente a las 5 de la mañana, es emprendedora y madre.

25 de abril de 2019

Entrevista a Capitán Denim: "La mayoría de nuestros empleados son de Madrigueras y también los hay de Casas Ibáñez o Albacete"

Este 24 de abril se cumplen seis años desde que el edificio Rana Plaza, en Bangladesh, donde se alojaban los talleres de confección de algunas grandes marcas, se derrumbó dejando 1.138 fallecidos y 2.500 heridos. Ese día constituye el punto de partida del Fashion Revolution, un movimiento que reclama justicia y transparencia en el ámbito de la moda.

Todos los años por estas fechas, podemos ver fotografías en las redes sociales en las que se cuestiona a las marcas la autoría de la confección de su ropa bajo el hashtag #whomademyclothes (¿quién hizo mi ropa?).

Yo le hice esta pregunta al equipo de Capitán Denim el pasado mes de septiembre. Ellos son una marca de ropa con muchos años de experiencia en el mundo de la moda con base en Albacete. Y, ¿quiénes hacen las prendas que ellos venden? Pues los vecinos de los pueblos de alrededor a la fábrica. Así de simple.

4 de abril de 2019

Mery, de Muy Mery: "Nos dejamos solas por miedo a ser nosotras mismas [...] Para no hacerlo, un buen inicio es observarse mucho, estar en intimidad"

Los podcast están de moda, y es algo que, para una amante de la radio como yo, supone una alegría tremenda. Me paso buena parte del día con los auriculares puestos, escuchando bajo demanda temas que me interesan. Cómo no, mis podcast favoritos del momento son el de Charuca (Jefa de tu vida), el de Cristina Mitre y en el Balamoda (El podcast de los sueños), pero yo me inicié en esto con Muy Mery hace casi ya dos años.

Mery Cirach es pionera por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Fue una de las primeras en distribuir sus contenidos en formato podcast aquí en España y el día que escuché su intro, me quedé loca. ¿Qué era eso de "El mundo está lleno de ruido. Apágalo. Baja el volumen de tu vida y enciéndete. Siéntete salvajemente libre y ligera"? Pues justo eso, contenido nuevo para mí, gracias al que he conectado mucho conmigo misma en este tiempo.

A pesar de que aún no he tenido la oportunidad de hacer "El viaje", lo que Mery comparte semanalmente en el podcast y en Instagram, sumado a su voz... ES MAGIA. Te dejo con sus palabras,... y con su voz.

21 de marzo de 2019

Cynthia Bagué, sobre su año sin comprar ropa: "Después de ese tiempo sin someterte al juicio del espejo de una tienda, la autoestima está mucho más alta"

Este mes de marzo hará un año que no me paseo por tiendas, ni físicas ni virtuales, para comprar ropa. Lo último que me compré fue esto. Marzo de 2018. No fue algo premeditado, solo pasó y llegó un día en que me di cuenta de que llevaba meses sin comprarme nada. Y así, hasta hoy. No echo de menos nada, no tengo mono de ropa y me siento muy aliviada de no tener que ir de compras. Este invierno no he usado ni el 30% de la ropa que tengo en mi armario reducido y las únicas cosas que han entrado han sido algunas chaquetas que rescaté del armario de mi abuela, dos jerseys de un intercambio de ropa y un par de regalos (mallas y sudadera de deporte). Continuaré sin comprar nada hasta que lo necesite y, lo que sí tengo claro es que, cuando lo compre, tendrá que ser algo que me dé felicidad, como dice Marie Kondo, y que esté acorde con mis valores.

A este estado he llegado sin apenas esfuerzo, es más, con cierto alivio de no tener que someterme a las compras estandarizadas de cadenas de moda con las que no me identifico. Y, por supuesto, he llegado inspirada por chicas como Cynthia Bagué, bloguera de moda que en el año 2016 decidió que estaría un año sin comprar ropa.

Tuve la oportunidad de entrevistarla en agosto del año pasado para un proyecto que finalmente no cuajó, pero no quería perderme la oportunidad de compartir todo lo que hablamos en ese ratito que compartimos en el Museo del Romanticismo de Madrid en una conversación súper sincera sobre moda y la evolución natural de la vida.

28 de febrero de 2019

Carla Llamas, de La Maleta de Carla: "Me hace feliz trabajar para mí misma y poder hacerlo desde cualquier lugar del mundo"

La entrevista de hoy me hace especial ilusión porque vamos a hablar de tres de las cosas que más me atraen en este momento de mi vida: viajes, emprendimiento y sostenibilidad. Y es que la protagonista, Carla, del blog La maleta de Carla, une todas estas cualidades en una armonía preciosa que se refleja en la eterna sonrisa de sus fotografías y stories de Instagram.

Esta entrevista la hice el pasado verano para un proyecto que finalmente no llegó a cuajar, pero no quería perder la oportunidad de publicarla aquí por varias razones: primero, porque me encantan Carla y su trabajo; segundo, porque de sus respuestas podemos extraer muchas cosas que aplicarnos en nuestra vida; y tercero porque ella ahora está en EEUU y en sus redes sociales podréis ver parte de su viaje sin plásticos.

19 de febrero de 2019

[06/2019] El libro de sinazucar.org, de Antonio R. Estrada

Dice un refrán popular que a nadie le amarga un dulce. De hecho, hemos acostumbrado tanto nuestro paladar al sabor adictivo del azúcar que el gusto natural de algunas comidas incluso nos desagrada. ¿Has probado a hacer una salsa de tomate sin azúcar, a beber un vaso de leche con cacao natural, a comer un yogur natural sin nada más, o a tomarte unas fresas lavadas y punto? Yo reconozco que, antes de conocer el movimiento real food hace más o menos un año, no había probado ninguna de esas cuatro cosas, y tampoco era consciente de la cantidad de azúcar que ingerimos en el día a día sin apenas darnos cuenta. Pero, desde que empecé a fijarme en las etiquetas de los productos, comencé a preocuparme más por este tema.

Fíjate en la imagen que he colocado a continuación. Impacta, ¿verdad? Pues este es solo uno de los ejemplos que puedes encontrar en el libro, en la web y en la cuenta de Instagram de Antonio Antonio R. Estrada, el fotógrafo y nutricionista deportivo que está detrás de la iniciativa sinazucar.org, que pretende concienciar a los consumidores acerca de las ingentes cantidades de azúcar que contienen algunos de sus alimentos favoritos.

Un bote de Infusión digestiva infantil de Mercadona contiene el 90,1% de azúcar y un 4% de plantas.
Un bote de Infusión digestiva infantil de Mercadona contiene el 90,1% de azúcar y un 4% de plantas

Pero, ¿tan malo es el azúcar?

Tanto para los adultos como para los niños, el consumo de azúcares libres se debería reducir a menos del 10% de la ingesta calórica total y una reducción por debajo del 5% de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud (el consumo excesivo de azúcar puede provocar caries, sobrepeso, obesidad, diabetes y riesgo cardiovascular). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una dieta de adulto de alrededor de 2000 calorías diarias, el consumo de azúcar debería reducirse a menos de 25 gramos. “Esta cantidad supone unos seis terrores de azúcar, pero es que una sola lata de refresco ya lleva ocho”, explica Antonio. Por eso, en su cantidad justa no debería suponer un problema. Sin embargo, la cuestión es que actualmente consumimos tanto y de tan diversas maneras que ni siquiera nos damos cuenta. Es decir, tú puedes pensar que compras un paquete de azúcar en el súper y te dura meses en casa pero ese azúcar es el que tienes identificado y controlado. ¿Dónde está el otro? El “otro” está escondido en su mayor parte en los productos procesados que compramos, muchos de los cuales a veces incluso adquirimos convencidos de que son saludables.

En el Libro de sinazucar.org podrás descubrir dónde está ese azúcar que comemos y que apenas percibimos y, además, encontrarás alternativas sanas y saludables. Muchas veces comemos como lo hacemos por costumbre, hábitos y herencias pero, si quieres, lo necesitas o te apetece probar, se pueden hacer ciertos cambios.

En mi caso, desde hace casi un año he adoptado varios cambios y lo he notado sobre todo en el peso pero también en pequeños detalles que cada uno conocemos de nosotros mismos como, por ejemplo, estar menos pesada después de comer, no tener ansiedad cada vez que veo comida de cualquier tipo, menos dolores de cabeza y malestar físico,...

Creo que hacer este tipo de modificaciones después de años de costumbres arraigadas supone un esfuerzo pero me gusta afrontarlo de manera tolerante conmigo misma y con la gente que tengo alrededor. Los extremos, por exceso o por defecto, no me parecen sanos. Es decir, si voy de cumpleaños como tarta, porque me encanta. Pero he aprendido a disfrutar muchísimo comiendo fruta y frutos secos, algo que casi no hacía antes (podéis comprobarlo en mi Instagram). Pruebo todas las frutas de temporada porque, como dice @saludalosaludable_, "las frutas de temporada están preparadas para cubrir nuestras necesidades en función de las condiciones atmosféricas en que nos encontramos".

Y, como prueba de que este tipo de cambios no son rápidos, está mi experiencia con el cacao puro: ¡He tardado casi un año para que mi paladar se acostumbre al sabor de la leche con cacao sin nada de azúcar! Al principio, tenía que mezclarlo con Nesquick. Cuando se me acabó el Nesquick, le añadía un poco de azúcar, y así hasta que un día noté el placer de tomarlo solo con la leche.

Para conocer un poco más por qué pasan estas cosas y las alternativas que tenía a la hora de reducir el azúcar, el verano pasado le hice una entrevista a Antonio sobre el tema. Lo que hicimos fue repasar las comidas que hacemos a lo largo del día y buscar sustitutos porque, aunque al principio parezca difícil, alternativas hay, y bastantes.

Entrevista a Antonio R. Estrada, de sinazucar.org


Pregunta: Un desayuno típico: vaso de leche y cola cao con galletas o cereales, ¿cómo lo ves?

Respuesta: El problema del Cola Cao es que es cerca de un 80% azúcar. Al final, cada cucharada lleva poco cacao y mucho azúcar. Lo que estás añadiendo a la leche es azúcar y un poquito de cacao que le da color. Por otra parte, la mayoría de los cereales, llevan azúcar. Incluso los que no llevan azúcar, llevan edulcorantes. En el caso de las galletas debemos tener en cuenta que los nutricionistas lo consideran bollería. Al final, básicamente, son harinas, grasas y azúcar, como un croissant. Aunque no sea exactamente la misma formulación, no hay diferencia sustancial entre galleta y croissant. En las galletas sin azúcar, se sustituye el azúcar por edulcorantes, con lo cual te diría que las galletas hay que evitarlas y si las tomas de manera excepcional.

Una palmera de chocolate XXL (450g) tiene 132g de azúcar, equivalente a 33 terrones.
Una palmera de chocolate XXL (450g) tiene 132g de azúcar, equivalente a 33 terrones

En cuanto a los cereales, la mayoría de ellos tampoco tienen un gran valor nutricional porque son harinas refinadas y azúcares, o de nuevo edulcorantes. Con lo cual, imagínate, que a un tazón de leche le añades una cucharada de harina y otra de azúcar, lo revuelves,… y eso es lo que estás tomando cuando tomas cereales. Si quieres tomar cereales, mejor copos de avena como tal.

P: Y entonces, ¿qué desayuno?


R: Como alternativa, se puede utilizar cacao puro en polvo, que básicamente es cacao y ya está. El problema es que es un sabor más amargo. Si estamos acostumbrados al Cola Cao, el sabor que me va a dar el cacao puro en polvo es bastante más amargo, con lo cual hay que educar un poco el paladar. Se puede hacer de forma progresiva. Incluso hay gente que mezcla Cola Cao con el cacao puro en polvo para pasar progresivamente de un producto muy dulce a otro más amargo. Pero siempre hay que pensar como alternativas de desayuno algo que se aleje de lo tradicional. Se puede desayunar lo mismo que comerías en cualquier comida. Por ejemplo, un revuelto, huevos en tortilla, fruta, incluso restos de la cena anterior. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a un sabor tradicional de desayunos tradicionales. Estamos ante un problema de educación y hábitos. Desde pequeños desayunamos una serie de productos que consideramos que son los esenciales para el desayuno. Sin embargo, en otros países no es así, no tiene por qué ser un desayuno basado en productos tradicionales. Puede ser un desayuno de algo que nos apetezca y que sea fácil de preparar. A veces una pieza de fruta cortada en trozos y huevos revueltos puede ser suficiente.

P: Estamos en verano, vamos a tomar el aperitivo y pedimos un refresco.


R: Los dietistas nutricionistas recomiendan evitar los refrescos por supuesto azucarados y también los tipo light y zero porque llevan edulcorantes y estos tienen un problema: pueden hacer que nos acostumbremos al sabor dulce, de tal forma que si de forma habitual tomamos refrescos edulcorados hace que nuestra sensación de dulzor disminuya y necesitemos sabores más intensos para satisfacer nuestro paladar. Eso hace que luego tengamos deseo de dulce. El problema no está en el refresco sino en que esto hace que desees otro tipo de alimentos dulces.

75g de Cacahuetes con Miel y Sal (Marca Eagle) tienen 10,5g de azúcar, equivalente a 2,6 terrones.
75g de Cacahuetes con Miel y Sal (Marca Eagle) tienen 10,5g de azúcar, equivalente a 2,6 terrones

P: Vale, ¿pues qué pido?


R: El deseo del dulce puede ser reducido acostumbrando al paladar a sabores menos dulces. Por ejemplo, cuando vayamos a tomar algo, podemos optar por un café con hielo e infusión tipo té verde con hielo y limón que tienen en cualquier cafetería y que no tiene por qué ser muy diferente de un refresco. Incluso, te puedes tomar una cerveza sin alcohol, porque está demostrado que no hay una cantidad de alcohol segura para el cuerpo. También te puedes tomar un zumo de tomate o agua, por qué no. Socialmente no está bien visto pero cada vez es más normal.

P: A la hora de comer, aparentemente, no hay azúcar a la vista, ¿o sí?


R: El peligro está generalmente en las comidas preparadas. El problema está en que en lugar de cocinar nosotros abrimos un producto ya cocinado comprado en el súper y lo calentamos. Por ejemplo, una lasaña. Esa lasaña no sabemos cómo está cocinada ni qué ingredientes tiene. Si le damos la vuelta al paquete descubriremos cómo muchos de estos productos llevan azúcar. Por ejemplo, la lasaña, como es un producto que lleva tomate, suele llevar azúcar muy por encima de lo que nosotros añadiríamos a la receta. Uno de los platos más consumidos en España según fuentes oficiales es la pizza, después de la ensalada. Por supuesto, una pizza comprada. Esos platos pueden llevar azúcar oculto. Una pizza barbacoa individual creo que tenía dos terrones de azúcar. Por tanto, es fundamental cocinar nosotros o, si consumimos platos preparados, leer bien las etiquetas.

Una pizza barbacoa individual tiene 17g de azúcar, equivalente a 4,2 terrones. Pizza analizada: Marca Palacios. Barbacoa para el microondas (Individual, 225g.
Una pizza barbacoa individual tiene 17g de azúcar, equivalente a 4,2 terrones. Pizza analizada: Marca Palacios. Barbacoa para el microondas (Individual, 225g

Lo mismo pasa con el tomate. Cada vez se hace menos en casa porque somos cómodos y vamos a algo rápido. Si tenemos que preparar pasta con tomate, compramos tomate ya hecho por no cocinarlo. Ese tomate frito muchas veces lleva gran cantidad de azúcar porque tiene un sabor más apetecible y además el azúcar actúa como conservante y al final hace que dure más en la nevera. Tiene mucho más azúcar de lo que nosotros le pondríamos si lo cocináramos.

P: Varias de las fotos que más me han impactado tenían que ver con productos infantiles. Dicen que con los petit suisse los niños se hacen más grandes y fuertes.

Un Maxi Petit de marca Hacendado contiene 12g de azúcar, equivalente a 3 terrones.
Un Maxi Petit de marca Hacendado contiene 12g de azúcar, equivalente a 3 terrones
R: Es importante la educación. Cuando un niño es muy pequeño, tenemos la opción de darle un yogur natural o azucarado. Muchas veces se les da un yogur azucarado, petit, o los destinados para niños. El bebé aprecia los sabores dulces y hará que se lo coma mejor. Pero cuantos más alimentos les demos de ese estilo, el paladar se acostumbra a lo dulce y rechaza lo demás. Además, cuanto más azúcar le das, más azúcar demanda.

Lo importante es evitar introducir alimentos azucarados de los más pequeños porque eso hará que ellos mismos demanden ese tipo de sabor.

P: Después de todo el día, llegas a casa por la noche, cenas y… te entra antojo de algo dulce.


R: Lo ideal es intentar recurrir a los alimentos dulces por naturaleza como son las frutas. Una pieza de fruta madura es dulce. Si lo tomamos de postre, saciamos esa necesidad de dulce. Si nosotros queremos un sabor dulce más intenso, podemos optar por las frutas desecadas como las pasas e incluso echándolo al yogur y unas nueces puede ser un postre saludable. Puede ser una forma sencilla de satisfacer la necesidad de dulce, que viene condicionada por el resto de alimentación. Si nosotros poco a poco retiramos el azúcar de nuestra dieta y alimentación diaria, tendremos cada vez menos necesidad de ese sabor dulce para quedarnos satisfechos después de la comida. Educación, hábitos, rutinas, todo forma parte de nuestro día a día. Si entramos en una espiral ascendente de consumo de azúcar, podemos acabar ingiriendo demasiado azúcar. También pasa lo mismo de manera contraria, si introducimos el azúcar de forma consciente y voluntaria, cada vez nos costará menos reducir a este tipo de productos, con lo cual la espiral descendente también ocurre.
Nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis. Paracelso

8 de octubre de 2018

Rafa Sanchís, de Miss Pachamama: “Me he encontrado España más sucia de lo que pensaba”

Hace unas semanas, a finales de verano, pasé unos días en Guardamar del Segura, un pueblecito de la costa alicantina. Uno de aquellos días llovió con bastante intensidad, tanto que cuando bajamos a la playa notamos bastantes daños. Pero lo que más me impactó, sin duda, fue ver los residuos que se amontonaban en los accesos desde el paseo marítimo. Lo que más había eran restos de toallitas y compresas. Además, paseando por la orilla del mar encontré trocitos diminutos de plásticos de colores y muchos palotes de bastoncillos. Por no hablar, de todo lo que dejamos “olvidado” tan cerca del agua que es inevitable que acabe en ella.

La semana pasada, María, de Hervidero de ideas, nos dejaba la siguiente reflexión en su Instagram: si tengo algo de plástico, ¿tengo que reemplazarlo por algo de otro material más respetuoso cómo puede ser la madera o el bambú? La respuesta es no, ya que uno de los principios de la sostenibilidad es aprovechar lo que uno ya tiene. El problema no es tener una jabonera de plástico (que, ya de paso, si necesitas una, puedes valorar comprarla de otros materiales) sino el uso indiscriminado de este material en productos de un solo uso como botellas de agua o envoltorios. Y, aún peor, deshacernos de ellos en cualquier parte.

Para concienciar sobre este tema, el protagonista de la historia de hoy, Rafa Sanchís, de Miss Pachamama, está haciendo una “Vuelta a España” en bici limpiando la naturaleza para que la basura no acabe en el mar. Cuando le hice la entrevista estaba todavía en Galicia pero ahora ya está en Madrid, el ecuador de su viaje. Ha recorrido 2.629 kilómetros y recogido 641 kilos de basura. Su objetivo principal, además de evitar que toda esta cantidad de residuos acabe en el mar, es sensibilizar a la gente sobre el uso abusivo de los plásticos.

Entrevista a Rafa Sanchís, de Miss Pachamama: “Me he encontrado España más sucia de lo que pensaba”


Rafa Sanchís, de Miss Pachamama

Miss Pachamama en redes sociales

Web| YouTube | Instagram | Facebook

¿Cómo de sucia te has encontrado España?


Me la he encontrado mucho más sucia de lo que pensaba. Antes de salir ya sabía que iba a encontrar basura pero cuando te fijas en la cantidad de basura que hay en parques naturales, alucinas,... en las playas la basura está y pasa desapercibida a nuestros ojos. El problema es que nos hemos acostumbrado a esa basura y no nos molesta a la vista. Y luego desde que estoy con este proyecto de recogida de basura y concienciación, ahora veo basura en todas partes. Si te vas a las cunetas de las carreteras nacionales son ríos de basura. Tenemos un problema gordo con este tema así que hay que luchar contra ello.

¿Qué sitios has visitado hasta ahora y cuánta basura has evitado que acabe en el mar?


Salí de Valencia de las Torres de Serrano, en el barrio del Carmen, en el casco histórico, que es donde vivo, el 14 de julio. De ahí cogí la vía verde de Ojos Negros hacia Teruel, de ahí a Zaragoza, por el Camino del Cid, Tudela, por el Canal Imperial de Aragón, Pamplona, San Sebastián por la vía verde del antiguo tren del Plazaola, que es espectacular, Bilbao, Castrourdiales, Santander, Oviedo, y ya Ribadeo y Coruña. Siempre intento dentro de mis posibilidades ir por caminos, ir por espacios naturales y evitar las carreteras, no siempre se puede pero en gran parte del viaje lo he hecho. Eso hacen un total de 1.834 kilómetros y en kilos de basura, llevo 599. He superado en Coruña la media tonelada.

¿Cuánto tiempo durará este viaje por España?


El viaje no tiene fecha de vuelta. Para mi es importante acabar lo que me he propuesto y, cuando emprendes una aventura así, lo peor que puedes hacer es ponerte el tiempo en tu contra. Hay muchas más posibilidades de que no lo acabes. Mi único objetivo es acabar la vuelta España, llevo casi la mitad en dos meses, me deben quedar unos tres meses, que es más del tiempo que pensaba en un inicio. Ahora estoy pensando en acabar entre noviembre y diciembre pero si se alarga un poco tampoco pasaría nada. La única fecha límite que tengo sería estar el 24 de diciembre en Nochebuena cenando con mi familia porque si no mi madre me mata. Pero más allá de eso, el tiempo que el proyecto necesite. Creo que es un proyecto chulo y al que le he dedicado mucha energía como para no darle el tiempo que necesita.

¿Qué haces con toda la basura que recoges?


La basura la recojo siempre en espacios naturales, la meto en un carro que llevo enganchado a la bici, que es un carro de carga de metal amarillo que llama bastante la atención y en ese carro la transporto al siguiente pueblo, a los kilómetros que esté. He llegado a hacer un máximo de 25 kilómetros (eso me pasó en las Bardenas, que es un desierto en el sur de Navarra), aunque lo normal es que estén los pueblos a 5 o 6 kilómetros, siempre te encuentras alguna zona. La llevo al siguiente pueblo, la peso con un pesamaletas que tengo y la tiro al contenedor de reciclaje correspondiente.

¿Qué tipo de residuos son los más recurrentes?


La gran mayoría de cosas que recojo son botellas de agua de un solo uso y latas de refrescos y cerveza. Luego he recogido todo tipo de cosas, pero principalmente esto. Esto qué significa también: que tenemos un problema de consumo de plástico. Yo no intento concienciar solo sobre los residuos que hay en la naturaleza y dar visibilidad a la basura y la necesidad de recogerla, que sí, que es el objetivo principal, pero hay otro objetivo de concienciación en el viaje que para mí tiene la misma importancia que es sobre el consumo de plástico que hacemos en el día a día. Las compras que hacemos en el supermercado están llenas de plástico. El plástico no es 100% reciclable, se consigue reciclar en torno al 60% y además el plástico que se recicla va perdiendo calidad. Esto hace que estemos en constante producción de plástico. Tenemos otros problemas como que a las empresas muchas veces les sale más barato comprar plástico recién creado en países con mano de obra muy barata que comprar plástico reciclado en países occidentales. Y, luego, los envases de comida tienen varias capas de plástico. La capa interna, la que toca el alimento por temas de higiene y a nivel de legislación, tiene que ser una capa como virgen o recién creada. Esto hace que estemos en constante producción de este plástico. Entonces yo intento concienciar sobre la importancia de las compras a granel, hacer compras alternativas al modelo que se nos plantea hoy en día en las grandes superficies. Tenemos que volver a las compras de hace 30 y 40 años, a granel, llevando tus envases y devolviendo los envases. Es la única forma de que el planeta sea sostenible. Solo por recoger la basura, que está muy bien y hay que hacerlo, no se va a arreglar la situación. Tenemos que ir un paso más allá y conseguir hacer compras conscientes.

¿Qué significa este viaje para ti?


Este viaje para mí es muy importante en mi vida. Creo sinceramente que va a marcar un antes y un después. Para mí tiene dos partes. Una parte social, de concienciación, de luchar por una causa que creo y en este sentido me demuestra que una sola persona que cree en lo que hace y que le pone mucha energía es capaz de concienciar a mucha gente y que se una al proyecto y entre todos sí que se pueden cambiar las cosas. Uno solo puede mover a la gente y un grupo de gente puede cambiar las cosas. En este sentido estoy muy contento de todo el apoyo que está recibiendo el proyecto, de los mensajes que recibo de gente que antes no recogía basura y ahora sí, y gente que antes consumía mucho plástico y ahora ya no, tanto gente que no conozco de nada como la gente más cercana a mí. El otro día hablando con mis padres por teléfono, hablábamos de que ellos desde que yo estoy haciendo este viaje, han reducido en casa el consumo de plástico en un 80%. Pues casi se me saltan las lágrimas. Creo que fue de los momentos más emocionantes en este viaje y mira que me han pasado cosas chulas en el viaje. En ese sentido, estoy contento por estar consiguiendo aunque sea un poquito, concienciar a alguna gente para que tome unos cambios súper importantes. Luego está la parte personal del viaje. A mí me gusta mucho la aventura y es la primera vez que me enfrento a una aventura tan larga en el tiempo. Hay una parte que la estoy disfrutando mogollón y demostrarme a mí mismo que este tipo de esfuerzos los puedo compaginar, que llevo muy bien estar muchas horas solo, entonces también contento en este sentido.

¿Cómo financias el viaje?


Este es un viaje 100% autofinanciado y autogestionado. Es decir, no tengo ayudas ni a nivel económico ni logístico. Yo me preparé la ruta, yo me busco las zonas de acampada para hacer acampada libre, yo recojo la basura, yo grabo los vídeos, edito los vídeos, los subo a Internet, manejo las redes sociales. Entonces, a nivel económico son todo mi propio dinero, mis ahorros. He estado trabajando los tres últimos años y yo vivo de una forma muy sencilla en el día a día, lo que me ha permitido ahorrar y poder hacer este proyecto. En un viaje en bici, además, si no pagas por dormir y haces siempre acampada libre y no pagas por beber agua porque utilizas siempre fuentes públicas, se gasta relativamente poco dinero, lo cual viene muy bien para poder alargarlo en el tiempo. No busco patrocinadores, por lo menos a nivel económico. Sí para otros viajes igual podría ser que colaborase con alguna empresa si yo necesitase algo de material y la empresa me gustase cómo hace las cosas a nivel equipo en los negocios, sino siquiera colaboraría con ellos. Pero a nivel económico no tengo necesidad y luego tengo muy claro que el objetivo principal del viaje es la concienciación con estos dos mensajes: los residuos en los espacios naturales y el consumo de plástico. Lo que no quiero es desvirtuar estos mensajes con patrocinios y teniendo que hacer publicidad para ciertos productos, etc. por lo menos no ahora, no es el momento. He recibido ciertas ofertas de patrocinios pero las he rechazado porque creo que no es en lo que tengo que estar centrado ahora. Tengo que estar centrado en transmitir este mensaje.

¿Qué proyectos tienes cuando acabes el viaje en bicicleta?


Cuando acabe el viaje ya se verá. Ahora hay que estar centrado en acabar este, que requiere mucha energía mental y al final de lo único que quiero estar pendiente con todo lo que hay que hacer en una aventura así es en conseguir dar pedales al día siguiente y avanzando y seguir recogiendo basura. Más allá de eso, la cabeza de alguien soñador y aventurero como yo evidentemente no para. Hay tres cosas que tengo muy claras en la vida o que desde hace un tiempo las tengo muy claras: lo primero es el guacamole, que me flipa y es lo mejor que se ha inventado. La segunda es que disfruto mucho de hacer este tipo de aventuras en medios de transporte que mueve el cuerpo y hacer acampada por ahí, ya sea en bicicleta, en kayak, caminando, nadando, lo disfruto muchísimo. Entonces quiero seguir haciendo este tipo de aventuras y quiero ayudar a la gente a reducir el plástico que consume en el día a día a la vez que conciencio sobre los espacios naturales y la basura que hay. Entonces estoy intentando ver la forma de cómo puedo combinar estas aventuras y esos objetivos que tengo de concienciación y de reducción del plástico y poder ganar un sueldo que me permita vivir, pagarme las cosas, pagarme las aventuras, pagar el alquiler de mi piso en Valencia y con eso estoy. Puedo adelantar que para 2019 tengo ya en la cabeza entre cuatro y cinco aventuras de este estilo que quiero hacer, más cortas, evidentemente no pueden durar cinco meses o así como va a durar esta, pero aventuras de dos tres semanas, cinco semanas tengo cuatro o cinco en la cabeza para 2019. Así que parece que hay Miss Pachamama para rato.

Miss Pachamama en redes sociales

Web| YouTube | Instagram | Facebook

17 de septiembre de 2018

Qué hay en tu armario

Esta semana se celebra la Semana de la Movilidad Europea y Andreyna, de Trendy & Green, me ha invitado a ofrecer un taller sobre moda sostenible en el marco de Parking Day en Madrid 2018. Será el próximo viernes, 21 de septiembre, a las 17:30 horas, en la calle Apodaca, número 8. Cuando me hizo la invitación pensé que era una buena oportunidad para presentar las conclusiones de las entrevistas sobre moda que he estado haciendo este verano para el blog.

Mi armario cápsula de otoño 2018

Haciendo inventario de ropa


Para empezar, lo primero que vamos a hacer es un pequeño inventario de la ropa que tenemos. Para ello, nos haremos preguntas como las siguientes: ¿Cuánta tenemos? ¿Dónde la compramos? ¿Cuánto nos costó? ¿Cuántas veces nos la hemos puesto? ¿Sabemos cuál es su composición? ¿Y algo de quién la hizo? Si has podido responder a las cuatro primeras preguntas (y no eres blogger de moda), ¡enhorabuena! Porque eso quiere decir que eres relativamente consciente de las compras que haces.

Por otro lado, si tu respuesta a las dos últimas preguntas es SÍ, déjame decirte que estás en un nivel superior. Por el contrario, si no tienes contestación a la mayor parte de las cuestiones anteriores, no te preocupes porque en este post vamos a ir respondiéndolas de la mano de mujeres que aman la moda de una manera especial y que nos abrirán las puertas de su mundo.

Os las presento: Ellas son Cynthia Bagué, que completó el reto de no comprar ropa en un año; Laura, de Tirando del hilo y Mi primera máquina de coser; y Gemma, de Wasel Wasel. Además, en este artículo también hablaremos de dos mujeres que han tenido una importante influencia en el mundo de la moda y de la organización: Marie Kondo, con su libro La magia del orden; y Courtney Carver, la impulsora del Proyecto 333 (armario cápsula). Y ya, sin más, vamos a por las respuestas a las preguntas que acabo de plantear.

¿Cuántas prendas tienes en tu armario?


Probablemente nunca te hayas parado a contar cuánta ropa tienes y, a primera vista, no parece que sea un parámetro necesario a la hora de vestirte. Pero puede suceder que te estés quedando sin espacio para almacenar; o que estés acumulando cosas que ya no usas o no necesitas solo por si acaso o porque te dé pena deshacerte de ellas. Incluso, podría ser que estés comprando demasiado. Lo que es seguro es que, si te pones a contar, te llevas una sorpresa. Es igual que cuando haces una mudanza. No te das cuenta de lo que tienes hasta que no empiezas a empaquetar en cajas. El blog Tirando del hilo de Laura me encanta por todos los temas que trata y, en especial, me gustan dos de los post relacionados con la investigación de su trabajo fin de grado en diseño. Uno de ellos está relacionado con la lectura de las etiquetas, que mencionaré un poco más adelante, y el otro es este, un artículo en el que analizó su armario a fondo en cifras. Laura contabilizó un total de 140 prendas de invierno. “Parece mucho, aunque sólo hay que echar un vistazo al mundo del fashion blogger para encontrar que mi armario no es muy grande. Y, sin embargo, si dijéramos que en invierno me visto cada día con tres o cuatro prendas, tendría de 35 a 46 días para vestirme sin repetir ropa. Pero no es esto lo que ocurre”. Por lo general, tenemos más ropa de la que necesitamos y ni si quiera nos ponemos todo lo que está dentro de nuestro armario. Muchas veces porque deja de gustarnos, está estropeada, incluso no sabemos ni que existe o, simplemente, temporada tras temporada, anida en nuestro armario. ¿Quizá tu armario se parece a esto?

¿Dónde la has comprado? ¿Cuánto te costó?


Cuando era pequeña (crecí en los 80-90), mis padres me compraban ropa dos veces al año. Entonces había solo dos temporadas: el invierno (antes de empezar el cole) y el verano (justo cuando se acababa el cole). Comprábamos en las tiendas del barrio unos cuantos conjuntos, los que resultaban del cálculo de días de la semana y el tiempo que tardaba la ropa en secar. Esto fue así hasta que cumplí prácticamente 15 o 16 años, es decir, a principios de los 2000. Desde entonces, empezamos a ir a tiendas de cadenas de moda en los centros comerciales, aunque todavía lo hacíamos muy marcados por las estaciones del año. De forma progresiva, en los años siguientes, incluso ese hábito de comprar al principio y al final del invierno se perdió. Comenzamos a ir a las tiendas cuando lo necesitábamos o cuando nos gustaba algo. Al mismo tiempo, la oferta se multiplicó, el precio bajó y la única restricción que teníamos para adquirir ropa nueva era el presupuesto que podíamos dedicar. La conclusión es que ahora mismo, por norma general, cuando nos apetece comprar ropa, nuestro primer instinto es visitar las tiendas físicas u online de marcas fast fashion hiperconocidas y, si tenemos algo de dinero ahorrado y queremos darnos un capricho, acudir a las grandes marcas. Además de esto, hay ya muchas opciones en Internet para comprar ropa ética, sostenible o artesana (de esto hablaremos en otro post). Pero, ¿qué pasaría si no pudieras comprar ropa durante un año, como le pasó a Cynthia? Cynthia Bagué es estilista y amante de la moda vintage. El 1 de enero de 2016, después de darle muchas vueltas, decidió que en un año completo no iba a comprar nada de ropa. Cumplió su reto y cambió también su forma de ver la moda y la vida. “Antes del reto mi instinto era que me gustaba algo y me lo compraba, ahora pienso si lo tengo en casa o si se lo puedo pedir a alguien”. ¿Y qué alternativas tuvo a la compra de ropa durante el reto? “Coser, arreglar, intercambiar, heredar de tu hermana, de tu padre, hay muchas prendas a día de hoy que pueden ser unisex. Sobre todo, intercambiar, arreglar, … y luego cuando pude comprar, las tiendas de segunda mano y los mercadillos. Durante el reto era intercambiar, sobre todo y alguna herencia”.

¿Cuántas veces te la has puesto?


Muchas veces habréis dicho o escuchado esto de que “por 10 euros”, “esto es un chollo”, “está de moda” … y luego si te he visto no me acuerdo. Si lo piensas, rápidamente puedes identificar las prendas que más te pones, que coinciden, además, con las que más ves en el cesto de la ropa sucia, en la lavadora, en la cuerda de secar la ropa y en el armario de la plancha. Son, paradójicamente, las prendas que menos tiempo pasan en el armario. ¿A qué sabes de qué te hablo? Existe un movimiento conocido como el 30 wears challenge que tiene como propósito concienciarnos de que cuando vayamos a comprar algo, pensar antes si te lo vas a poner un mínimo de 30 veces. La decisión de la compra tiene que ir mucho más allá del me lo compro por el precio o porque esté de moda y, en cambio, ha de basarse en si lo necesitas, te gusta, lo puedes conjuntar con lo que ya tienes, te lo puedes permitir y, en definitiva, si te da alegría y te hace sentir bien (un poco más abajo te hablo de esta teoría de Marie Kondo).

¿De qué está hecha tu ropa? ¿Dónde está hecha? Leyendo etiquetas


Otra clasificación curiosa a la hora de analizar la ropa que tenemos en el armario es de qué está hecha y dónde. Esta información la podemos extraer del sitio en el que compramos y también por lo que conocemos de la marca en sí. Pero, principalmente, está en las etiquetas y, de este tema, hablé largo y tendido en la entrevista con Laura. “Hay dos tipos de etiquetas, las que están tejidas en la prenda y las de cartón. En las tejidas son obligatorios, aparte del cuidado o mantenimiento de la prenda, los datos fiscales de la empresa que la ha fabricado. En ellas también suele venir la talla y la marca. Otra etiqueta tejida no obligatoria es la de los datos de fabricación”. Es decir, en Europa no es obligatorio informar acerca del lugar de fabricación y procedencia de la prenda, solo de los cuidados y los datos fiscales de la empresa. Por tanto, en la mayor parte de las ocasiones nos quedamos sin saber quién ha hecho nuestra ropa. “Luego tenemos etiquetas de papel o cartón, que suelen ser etiquetas que se ponen después de la fabricación, cuando llega a la tienda, al destino final, y que está más relacionada con el marketing de la marca”. Según me comentó Laura, en este momento, “lo máximo que podemos aprender ahora a leer en las etiquetas es cómo lavar la prenda. Lo ideal sería una etiqueta en la que venga un poco de todos los materiales. Tú compras una blusa y te pone 100% algodón, pero, ¿y los botones, y la entretela y el hilo, los tintes? El tinte es muy importante y no sale por ningún lado: tipo de tinte, de estampación que ha tenido, el tipo de tratamiento químico, etc.”.

Ordenando el armario: el método Konmari + armario cápsula


Una vez que hemos hecho una revisión de nuestro armario, toca ordenarlo. Además, ahora que llega el otoño, el cambio de temporada nos puede servir de excusa para hacerlo. En los últimos años, he seguido dos filosofías que me gustan por lo simples y efectivas que son: por un lado, el método Konmari, que descubrí al leer La magia del orden, de Marie Kondo; y, por otro, el armario cápsula. Básicamente, el método Konmari consiste en ordenar tu casa de tal manera que solo te quedes con los objetos que te dan alegría, con los que te sientes bien. Pero, para llegar a este punto, tienes que coger con tus manos cada objeto que posees y evaluar qué sientes. Si te da alegría, consérvalo, aunque sea una excentricidad. Si dudas, quizá sea el momento de darle las gracias y dejarlo ir. Y, si definitivamente no sientes alegría alguna, deséchalo. De esta manera, solo te quedas con aquello que te inspira alegría y disfrutarás de ello con mayor plenitud. Además, te darás cuenta de que necesitas pocas cosas para vivir y ser feliz y, por esta razón, te sentirás más liberado. En su libro, Marie Kondo da ejemplos de clientes que, una vez que terminaron de organizar su casa, lograron hacer un cambio profundo en sus vidas. Al fin y al cabo, dice que si tu casa está desordenada puede que haya un problema de fondo. Cuando acabas de ordenar sientes que has recuperado ciertas parcelas de tu vida o, simplemente, tiempo para hacer cosas que deseabas hacer desde hace tiempo. En el caso concreto de la ropa, Marie Kondo aconseja sacar toda la ropa que tengamos en cualquier sitio de nuestra casa (la que no se saque y aparezca después, ha de ser desechada en el momento). Después, recomienda comenzar a purgar la ropa por la que no es de temporada y, una vez hecho esto, separarla por categorías (blusas, camisas y camisetas; pantalones y faldas; vestidos, …). Además, recomienda: aunque te dé pena deshacerte de algo, no lo guardes solo para andar por casa, así no aligeras el armario; tu familia tampoco lo necesita; y no clasifiques tu ropa según la estación del año en la que te encuentres sino más bien por tipo de composición de la prenda, por ejemplo. Cuando termines de evaluar tu ropa de acuerdo a lo que sientes por ella, es hora de guardar aquella que te hayas quedado, esta vez sí, en tu armario, pero un armario seleccionado con todo aquello que te gusta y te hace sentir bien.

Armario cápsula


Yo hice esto hace algún tiempo y, aunque he de reconocer que aún no he conseguido un armario 100% a mi gusto, voy acercándome a él. A la filosofía Konmari, como os he dicho un poco más arriba, añadí la del armario cápsula que, además, me permite poder vestirme en 5 minutos sin tener que maldecir por no tener nada que ponerme. Del armario cápsula os hablaré más en mi próximo post, cuando os enseñe mi armario cápsula de otoño, pero no puedo pasar por alto algunos detalles como que procede del Proyecto 333, un reto minimalista impulsado por Courtney Carver que invita a vestir con 33 prendas o menos durante 3 meses (normalmente según las estaciones del año). En el número total de prendas no se incluyen la ropa interior, la de dormir o la de deporte siempre y cuando se emplee para ese fin. Sí se incluyen la ropa de abrigo, los zapatos, los bolsos y los complementos. El armario cápsula tiene muchas variedades y es bastante flexible. Tan solo basta con echar un vistazo por Internet para ver las diferentes formas en que las bloggers de moda han adaptado esta filosofía. Laura, por ejemplo, hace cápsulas de transición y, para Cynthia, el armario cápsula es “lo que me quepa en este armario (que tengo un armario muy pequeño). Es lo que me voy a poner y en el momento en que ya no coja la ropa en el armario hay algo que se tiene que ir fuera”.

Además, cuando hice la entrevista a Gema, de Wasel Wasel, hablamos de un libro muy interesante que se titula The Curated Closet, de Anuschka Rees. “Ese libro fue un descubrimiento muy grande y muy positivo y sí que pude aprovechar un montón de información para mi armario. No se basa en el armario cápsula, aunque sí que hay un capítulo y me gusta porque no lo enfoca al Proyecto 333, no te limita a coger 33 prendas de ropa, sino que te anima a crear un armario cápsula que es una colección en sí misma, es decir, que es todo combinable entre sí y que fuera de ese tipo de prendas no te haría falta nada más”. Pero, ¿cuáles son los requisitos para que un armario cápsula sea funcional al 100%? Según Gemma, su armario cápsula ideal "ha de ser un armario con prendas adaptadas a tu forma de vida real, no a la que te gustaría tener. Por ejemplo, tiene que estar adaptado al clima donde vives y a las actividades que realizas cada día. No puedes tener un 80% de prendas que no te puedas poner por el clima de tu ciudad por mucho que te encanten. No puedes tener muchas prendas casual si cada día tienes que vestir con un código especial si trabajas en una oficina". "Otra regla es que cada prenda que tengas por lo menos debes de combinar con otras tres prendas que ya tengas. Nada de comprarse una falda que solo te pega con una camiseta porque a la larga no es realista y volveremos al mismo problema que no tienes nada que ponerte, y tienes muchas prendas pero que no combinan entre sí y no puedes conjuntarlas de ninguna forma". "Lo tercero es que todo lo que pongas en el armario cápsula tiene que ser ropa que te encante y que te veas llevándola y repitiéndola muchas veces y especialmente que sea ropa de cierta calidad. Hoy en día es muy fácil comprar ropa muy barata, pero si aspiras a tener un armario capsula que prácticamente no tengas que renovar, que es una de sus funciones, la ropa tiene que tener cierta calidad".

3 de mayo de 2017

La biblioterapia más feelgood de Mónica Gutiérrez (Serendipia)

Hace ya algún tiempo que os vengo hablando de la biblioterapia o el arte de utilizar los libros como un modo de desarrollo y de crecimiento personal. 

Por todos es sabido que los libros tienen múltiples interpretaciones y que, igual que la belleza está en el ojo del que mira, el significado de un texto está en el corazón del que lo lee. Esto, unido a una buena elección en el momento y sitio oportunos, permite que lo que estamos leyendo adquiera todo el sentido dentro de nosotros. Encontramos la pieza del puzzle que buscamos.

Los libros con los que haces biblioterapia dependen del momento personal en el que te encuentres. En los últimos años yo he vivido cambios en el seno de mi familia, he tenido que reinventarme a mí misma, eliminar viejos patrones y encontrar nuevos, crecer con mi pareja y buscar un hueco propio en el que sentirme identificada. Y son muchas las lecturas que me han ayudado en este recorrido.

El mes pasado inauguramos esta nueva sección de biblioterapia con Gemma, del blog Wasel Wasel y, en esta ocasión, tengo el inmenso placer de contar de nuevo con una de las escritoras que más sabe de feel good en la blogosfera literaria y con cuyas novelas (El noviembre de Kate y Un hotel en ninguna parte) he disfrutado de lo lindo. Ella es Mónica Gutiérrez, Serendipia (aquí puedes leer la entrevista que le hice tiempo atrás).

Mónica Gutiérrez (Serendipia): "la literatura feelgood me dio buenas ideas para tomarme la vida con una filosofía más optimista"

 

Una de las cosas que más sorprende cada vez que repaso las estanterías de casa —a menudo en busca de algún volumen escurridizo— es lo mucho que han ido cambiando mis lecturas a lo largo de los años. Supongo que es una característica de quienes hemos crecido con un libro, o dos, o tres, en las manos el percatarnos de que lo que leemos hoy nada tiene que ver con lo que estaba en nuestra mesilla de noche hace 10, 15 o 20 años atrás. No puedo afirmar, sin temor a equivocarme —porque nada es absoluto, ni siquiera la literatura—, que mis lecturas sean de más empaque, de más entidad, o de mayor seriedad lingüística o sintáctica ¿Acaso no eran clásicos los Julio Verne, los Robert Louis Stevenson o los Agatha Christie de mi adolescencia? Pero sí que me atrevo a confirmar, mirando mis lecturas de los últimos años, que la mayoría de lectores nos volvemos exquisitos, exigentes, excéntricos, maniáticos y sofisticados a medida que nos adentramos en la edad adulta y nos pesa la costumbre, la cultura y nuestra (de)formación profesional.

La única constante en mi vida lectora han sido los libros de Historia (de ensayo, investigación, compendio, tesis, etc.) y cierto aborrecimiento por la novela histórica, con excepcionales paréntesis y autores. Pero en el caso de la ficción, reconozco que mis gustos siguen siendo variados. La principal ventaja de tener en casa novelas de tan diverso género es que me permite —como suele ser costumbre de cualquier lector— elegir lectura en función de mi estado de ánimo. Probablemente no ejerza la biblioterapia de manera consciente pero es cierto que la practico: nada mejor que los románticos de principios del XIX para acompañarme en la melancolía; Dorothy L. Sayers, Josephine Tey o Ngaio Marsh para las temporadas de inquietud y poca concentración; Arnold Bennett, Stella Gibbons, P.G. Woodehouse, E.F. Benson, Gerald Durrell, etc. para sentirme a gusto; Ospina para la nostalgia, José C. Vales para aprender, Manuel Rivas para lo inesperado, Shakespeare... Shakespeare siempre, siempre, siempre.

Creo que todos los libros que he leído me han aportado algo, casi siempre riqueza de pensamiento; incluso algunos que tuve que dejar a la mitad porque me resultaban insoportables seguramente me aportaron hastío u horror. Pero aunque la lectura me acompaña en las distintas épocas de mi vida —a veces buenos tiempos, otras, no tanto—, no puedo asegurar que ningún libro en concreto me haya cambiado la vida. Sí que hay lecturas que llevo siempre conmigo, que son parte de mi bagaje sentimental, como Cumbres borrascosas, El señor de los anillos, Cien años de soledad, Matar a un ruiseñor, Orgullo y prejuicio, Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan y Wendy, y tantísimas otras, decenas.

Quizás la única excepción consciente de biblioterapia, una elección de encontrar cierto consuelo en los libros, haya sido el descubrimiento del género feelgood. Conocí esta tendencia literaria a raíz de leer a Arnold Bennett, Jerome K. Jerome, E.F. Benson, Saki, etc.; conecté al instante con sentido del humor, tan british, y con el encanto, a menudo excéntrico, de sus prosas, de la ligereza de sus tramas y personajes, en una época en la que Virginia Wolfe o D. H. Lawrence eran ejemplo de la excelencia literaria. Ellos habían sido precursores involuntarios, junto con otros autores, de un género literario que habría de florecer durante la Segunda Guerra Mundial de la mano de D.E. Stevenson, Barbara Pym, A.G. MacDonell, James Herriot o Delafield, entre muchos otros. Y no es casualidad que en una época de gran dificultad y dolor como esta los lectores escogieran leer feelgood: necesitaban evadirse, pasearse durante unas horas por paisajes más amables y pacíficos. Tampoco fue casualidad que hiciese mis primeras incursiones en este género en un momento de profunda crisis personal y profesional.

Todo lo que leí en aquella época, y que sigo disfrutando ahora, no contribuyó a cambiarme pero sí que me dio sosiego y buenas ideas para tomarme la vida con una filosofía más optimista. Cualquier lector que se mantenga atento a los detalles sabe leer entre líneas los mensajes del Universo.

Si necesitas un respiro del ruido, de las malas noticias, del horror, de las preocupaciones, de los problemas, del dolor, de la enfermedad... Te recomiendo feelgood. Es cierto que debemos luchar cada día para mejorar nuestro mundo y el de quienes nos rodean, pero también necesitamos descansar y para eso nada mejor que el oasis de paz que te proporcionará un libro feelgood. Entre nosotros, en confidencia y voz bajita, ahora que nadie nos lee, te dejo una pequeña lista con algunos de mis libros feelgood de biblioterapia:
  • El libro de la señorita Buncle, de D.E. Stevenson
  • Flores para la señora Harris, de Paul Gallico
  • Trilogía de Corfú, de Gerald Durrell
  • Mr. Rosenblum sueña en inglés, de Natasha Solomon
  • La librería ambulante, de Christopher Morley
  • Un abril encantado, de Elizabeth von Arnim
  • Una temporada para silbar, de Ivan Doig
  • La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, de M.A. Shaffer
Más información sobre feelgood en Serendipia
Para otros títulos de no ficción, serendipia.monica@gmail.com

5 de abril de 2017

Biblioterapia con Gemma, del blog Wasel Wasel

Hace semanas que os vengo hablando de la biblioterapia. Para los que aún no hayáis oído hablar del tema tenéis toda la información aquí pero básicamente consiste en utilizar los libros como un modo de desarrollo y de crecimiento personal. Cada uno de ellos, bien elegidos, me sirven para profundizar y reflexionar acerca de varios aspectos de mi vida y entender, entenderme.

Los libros con los que haces biblioterapia dependen del momento personal en el que te encuentres. En los últimos años yo he vivido cambios en el seno de mi familia, he tenido que reinventarme a mí misma, eliminar viejos patrones y encontrar nuevos, crecer con mi pareja y buscar un hueco propio en el que sentirme identificada. Y son muchas las lecturas que me han ayudado en este recorrido.

En este post, y en otros que iré publicando más adelante, he querido conocer cómo es la relación con los libros de otras personas y qué libros han influido de tal manera en ellas que han supuesto un antes y un después en cuanto a desarrollo personal.

La primera invitada es Gemma, del blog Wasel Wasel. Ella se define como "crafter minimalista enamorada del papel y lo analógico. Me encanta tejer, viajar y escaparme a la naturaleza siempre que puedo... Aquí [su blog] comparto mi pasión por un estilo de vida sencillo y cómo organizarte mejor para tener más tiempo libre". Gracias a ella yo he leído libros que me han servido de tanto como La magia del orden, de Marie Kondo, y The little book of contentment, de Leo Babauta. Sin más, os dejo con su reflexión.

Gemma, de Wasel Wasel: "me encanta leer para 'viajar' a otros mundos"



Me encanta leer. Soy de esa clase de lectoras que puede estar perfectamente leyendo una novela y al día siguiente un ensayo sobre religiones de las que nunca ha oído hablar. Con esto quiero decir que me encanta leer para “viajar” a otros mundos, pero también para aprender. No podría decir que tenga un género favorito, simplemente me siento atraída por un tema en concreto y entonces leo muchos libros relacionados. Además, ni siquiera tengo una lista de libros que quiero leer, porque aunque tenga libros pendientes siempre surge algún otro por medio y termino saltándome esa lista.

Aprendí a leer por mi cuenta antes de ir al colegio (con periódicos y libros que había en casa) y siempre ha sido una de mis pasiones. Era una niña de esas que pide libros en lugar de juguetes y muñecas, y el librero de mi barrio me dejaba pasar tras el mostrador para que eligiera los libros que más me gustaran. Los libros son como cofres del tesoro: por fuera son bonitos, pero dentro… no sabes lo que te puedes encontrar, quizá una aventura que te haga soñar, o una enseñanza que te cambie la vida. ¿Quién no siente emoción antes de empezar una nueva lectura?

Tengo mis rituales para leer. Por ejemplo, nunca me verás leyendo una novela en el trasporte público o en sitios con ruido y gente, porque no me concentro. Me gusta tener tranquilidad para poder absorber la información y reflexionar sobre lo leído. Así que leo en casa, en la cama o cuando estoy tranquila en el parque. Leo muchísimo en mi ebook, puesto que no quiero acumular libros en casa (no suelo releer y creo que los libros deben servir para contar historias, no para coger polvo en un estante) y mi volumen de lectura es alto. También voy a la biblioteca a por libros más específicos, como manuales, etc. Eso sí, haga lo que haga, todos los días saco un ratito para la lectura, aunque solo sea para leer un par de páginas.

Respecto a libros favoritos, creo que tengo bastantes. Cada año podría sacar varios de todos los que leo, pero sin duda hay algunos que me han marcado. No considero que sean tampoco los mejores libros del mundo, simplemente son libros que llegaron a mí en el momento preciso y me tocaron de alguna manera. Por ejemplo, recientemente leí Los viajes de Júpiter, de Ted Simons y fue realmente inspirador. ¿Qué tiene que ver un viaje alrededor del mundo en moto conmigo? Yo también pensaba que nada. Pero me enseñó que podemos conseguir casi cualquier cosa que nos propongamos, por muy épica y disparatada que parezca. Y sobre todo que podemos conseguirlo estando solos, sin necesidad de que nos acompañen otras personas en el camino. Es un libro muy bonito, más de autoconocimiento que de viajes, aunque también me ayudó a conocer diferentes culturas de nuestro planeta.

En cuanto a novelas, tengo debilidad por Murakami. Me fascina casi todo lo que escribe, me quedo sin palabras intentando imaginar todo su universo, lo que tiene en su cabeza para poder contar esta clase de historias. 1Q84 me dejó huérfana cuando la terminé. Es una trilogía que devoras de principio a fin. Y mira que suelo huir de los best-sellers, pero me identifiqué tanto con la protagonista que era como leer sobre mí en ciertos momentos. Al fin y al cabo supongo que eso es lo que nos quieren hacer sentir los autores: que podríamos ser nosotros embarcados en una aventura.

Pero si hay un libro (si es que puede llamarse así), que ha cambiado mi forma de ver el mundo y de actuar, ése es The little book of contentment, de Leo Babauta. En realidad es un mini libro gratuito que se puede descargar desde la propia página de este autor. Es el único libro que siempre está en mi ebook y que releo al menos un par de veces todos los años. Cuando me embarqué en el minimalismo todo era un poco confuso. A veces tenía la sensación de no saber muy bien qué esperaba conseguir. Y ahí fue cuando este libro llegó con su ayuda. Tanta sabiduría para la vida en tan pocas páginas, me encanta. Es difícil ser minimalista en este mundo, pero leer The little book of contentment siempre me hace abrir la mente y redefinir qué es lo importante (y lo mejor, cómo conseguirlo, cómo abordarlo). ¡No puedo hablar más de él sin que lo leáis!

Siempre intento transmitir a los demás lo especial que es leer un libro. La cantidad de posibilidades que nos ofrece entre sus páginas. Alguien que no lee, ¡no es de fiar! Jajajaja. Espero que lleguen muchas nuevas historias a mis manos y que pueda seguir disfrutando de ellas y compartiéndolas con otras personas como yo.

Mil gracias por participar Gemma, y ser la primera.

3 de octubre de 2016

Entrevista a Mónica Gutiérrez, autora de El noviembre de Kate

Definitivamente, septiembre fue mi mes feel good. Estas últimas semanas os he ido contando aquí y aquí que, con esta expresión, por fin he podido dar nombre a un género que no sabía que existía pero del que estaba empezando a hacer un buen acopio de lecturas.

He creado una nueva sección en el blog para dejar constancia de todo aquello que me recuerde al género: recomendaciones de libros feel good, reflexiones,... y ahora también ¡entrevistas! Sí, porque hace un par de semanas me puse en contacto con Mónica Gutiérrez (Serendipia) para saber si ella me respondería a unas preguntas acerca de su último libro publicado, El noviembre de Kate, y de las novelas feel good y me dijo que ¡por supuesto!

Mónica Gutiérrez en la presentación de El noviembre de Kate en Barcelona. Fotografía aquí.

Así que aquí está, espero que la disfrutéis.

Pregunta: Hace poco tiempo descubrí el término feel good aplicado a la literatura. Fue justo cuando entré en la ficha que Roca Editorial tiene de tu nuevo libro, El noviembre de Kate, en su web. Y, de esta manera, encontré uno de los géneros con los que más me identifico. ¿Qué es para ti el movimiento feel good?

Respuesta: La literatura feelgood tiene sus años dorados durante la segunda mitad del siglo XX, en Gran Bretaña. Aunque tiene antecedentes a finales del siglo XIX y en los felices años 20 del siglo XX, surgió con fuerza durante la II Guerra Mundial. En Inglaterra, la población civil no solo tenía a sus seres queridos en el frente, sino que además soportaba bombardeos de la luftware, el bloqueo de los submarinos alemanes (escasez de algunos alimentos, cartillas de racionamiento, etc.), movilizaciones, restricciones energéticas, etc.  Para contrarrestar esta angustia de su día a día, para ofrecer a los lectores cansados y a menudo asustados, un rato de evasión y entretenimiento con un libro en las manos empezaron a publicarse una serie de novelas de ficción que descartaban el realismo y la gravedad.

Que ahora se retome el género feelgood tiene todo el sentido del mundo porque la coyuntura actual es bastante peliaguda a nuestro alrededor: desempleo, desahucios, enfermedades, desnutrición infantil, cambio climático, etc. Los lectores necesitan un respiro, necesitan un libro en donde olvidar unos instantes el ruido y el estrés, las preocupaciones y problemas, que le asedian en su cotidianidad.

La literatura feelgood ofrece un oasis de paz y bienestar, es una historia de ficción en donde el lector va a sentirse en paz, tranquilo, a gusto y arropado por personajes positivos, paisajes encantadores, atmósferas acogedoras, mucho sentido del humor y un final feliz. Todo esto lo explico mucho mejor y con más detalle en el taller de narrativa feelgood que imparto en Ateneo Literario y que es pionero en España.

P: En mi opinión, una de las características clave de las novelas feel good son los escenarios. En El noviembre de Kate hay tres que me han cautivado: el jardín selva del edificio en ruinas, la casa de Norman Berck y la buhardilla de la radio. ¿En qué te has inspirado para recrear esos  espacios y para que los lectores queramos quedarnos a dormir en la casa de las tres chimeneas, por poner un ejemplo?

R: Cierto, los escenarios son uno de los puntales imprescindibles del género, ayudan a crear la atmósfera apropiada. El jardín, la casa de las chimeneas, el bar escondido y la radio son lugares que solo existen en mi imaginación pero sí que están inspirados en lugares reales: el jardín dentro de un edificio muy viejo surgió mientras paseaba por un parque en ruinas, la radio en la buhardilla tiene mucho de la emisora en la que trabajé un tiempo y mientras escribía sobre la casa de las tres chimeneas pensaba en esos cottages tan cuquis de la campiña inglesa. El bar escondido no existe pero el hotel Ambassador de Coleridge está inspirado en un hotel muy peculiar de mi ciudad.

Intento crear espacios en donde el lector pueda sentirse a gusto; me recompensa pensar que el lector desea quedarse un ratito en ellos para olvidarse un instante de las noticias del telediario o de lo desagradables que son los vecinos del quinto.

P: Uno de los pasajes más esclarecedores para mí de la novela es en el que Kate toma té con Dolores Weissman. Después de escuchar su historia, Kate dice algo así como que “la vida es mucho más interesante de lo que creemos, siempre que estemos dispuestos a tener bien abiertos los ojos y los oídos. Si hubiese prestado más atención a todo lo que me rodeaba, quizás no habría caído en la espiral de melancólica tristeza en la que me había acostumbrado a vivir…”. ¿Qué suponen en la novela personajes como Dolores Weismman y Marisa, la oyente que fue despedida por modificar el orden establecido en la librería?

R: Son hadas, personajes capaces de abrir los ojos a aquellos que se han quedado bloqueados y que ya no ven más allá de sus narices. En la vida real estas personas están por todas partes para darnos un toque de atención pero no siempre las escuchamos. No hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor ciego que el que no quiere ver.

Kate tenía todo en su vida para ser feliz, si se hubiese fijado mejor en los detalles habría sido capaz de darse cuenta de lo interesante que podía ser su rutina, de que podría haberle sacado mucho más partido.

P: La tormenta, que se ve venir pero a la que nadie hace caso en la espiral maratoniana de sus vidas, supone un punto de inflexión en el que Kate y Don se ven obligados a parar y a reflexionar. La charla junto al fuego, las reuniones en torno a una mesa, desayunar tortitas, amasar pan, vestir ropa caliente cuando fuera hace frío, disfrutar del paisaje desde una ventana,... ¿Cuánto influyen los pequeños detalles en las decisiones que Kate y Don toman tras la tormenta? ¿Crees que sabemos realmente apreciarlos en nuestro día a día?


R: Los detalles son las bisagras del universo. Los detalles lo son todo, la atención que les prestemos marcará la diferencia entre una rutina y un momento especial. La tormenta me sirvió como detonante para muchas cosas pero también para mantener en un mismo espacio a dos personajes que ya estaban aislados del mundo antes de que la nieve lo hiciese definitivamente.

Una vez una amiga me dijo que los problemas no se arreglaban tomando una taza de té con un pedazo de bizcocho. Cierto, pero tener a alguien con quién tomarse una taza de té y comerse un buen pedazo de riquísima tarta en un lugar agradable ayuda muchísimo a reunir fuerzas para enfrentarse al problema y solucionarlo, a enfocarlo con más sentido del humor. Por muy mal que vayan las cosas, el sentido del humor debería ser lo último que perdemos.

P: Para concluir, me gustaría saber cuál fue el origen de El noviembre de Kate, de dónde surgió esta historia y el resto de historias feel good que has escrito.

R: Todas mis historias y personajes son ficción pero están respaldadas por mi experiencia emocional. Más de una vez he tenido que empezar de nuevo, tomar un nuevo camino, reinventarme. En mis novelas, es habitual que los protagonistas estén en ese punto, en el de empezar a vivir una nueva vida porque la anterior les ha convertido en personas tristes y era un callejón sin salida. Aprenden a mirar el mundo de otra manera y suelen hacerlo en lugares pequeños y rodeados de buenas personas. Ese es otro punto del feelgood, sus personajes siempre dan lo mejor de sí mismos.